3 de julio de 2011

Las huellas perdidas del cine en Almería

Este verano se cumplirán sesenta años del primer rodaje en Almería (La llamada de África, César F. Ardavín) y, ¿qué nos queda en Almería de tantísimos años de idilio con el séptimo arte?
Nos queda demasiada ignorancia sobre estos sesenta años de historia, tanto a nivel de calle como en las instituciones que ahora apuestan abiertamente por el cine en su vertiente de fuerte dinamizador turístico y a duras penas encuentran cómo canalizar tanto potencial.

Almería ha dejado perder gran parte de su patrimonio cinematográfico, y aún lo vemos caer en estos días, con su destrucción total, como en el caso de las cuevas de Conan o con una lenta y agónica ruina en edificios con un alto valor histórico y etnográfico, ahora abandonados.

¿Qué podemos mostrar a los turistas? 
¿Qué encierra realmente esa expresión tan repetida últimamente de ‘Almería de cine’?

Por desgracia, nunca se han cuidado edificios o entornos urbanos que fueron escenarios destacados en la filmografía almeriense; nunca se ha tenido esa visión de futuro pensando en el turismo de cine. Pero es que Almería también dilapidó cualquier recuerdo del cine, como los numerosos restos de atrezzo que envejecían en almacenes hasta terminar desapareciendo.
Hoy tenemos una Casa del cine, un museo casi único en su género en España, pero ¿qué nos ofrece? Básicamente tecnología, porque salvando el entrañable homenaje a José Galera Balazote, ‘El Habichuela’, con sus pertenencias expuestas en una vitrina, hay poco más que ofrecer al visitante, sólo imágenes que ni siquiera permiten comprender en su totalidad qué fue aquel fenómeno para Almería. Todo se perdió. Urge la puesta en marcha de un centro de documentación que recupere los testimonios gráficos y objetos en manos de particulares que fueron protagonistas locales de aquella maravillosa aventura. Hay que dar vida a la Casa del Cine e involucrar en ella a la sociedad almeriense, o seguirá siendo tan desconocida como lo son estos sesenta años de historia para casi todos nuestros paisanos.
Sin ese esfuerzo, perderemos también nuestra memoria.
Únicamente el empeño de unos pocos investigadores locales ha mantenido vivo el recuerdo de tantos escenarios, conocidos mundialmente pero casi ignorados en nuestra propia ciudad y provincia.

La era en 2005
Con las excepciones de casos modélicos, como el cortijo El Sotillo, en San José, que fue escenario del primer western de Sergio Leone (Por un puñado de dólares, 1964), y que hoy, reconvertido en hotel, mantiene la misma estructura arquitectónica e incluso recuerda en su interior su participación en el cine, o la excepcional adecuación que ha realizado el Plan Turístico del Ayuntamiento de Níjar en la pedanía de Los Albaricoques (La muerte tenía un precio, Sergio Leone, 1965) con la reconstrucción de su famosa era o la señalización de sus calles, lo habitual es todo lo contrario: la ignorancia y el abandono.


La era del duelo final, hoy
En Almería capital, el cortijo Góngora, en La Molineta, que fue Villa Pedecaris en ‘El viento y el león’ (John Milius, 1975), con Sean Connery y Candice Bergen como estrellas protagonistas, sobrevive a los ataques de vándalos y a la ruina mientras sus dueños o el Ayuntamiento deciden una futura recuperación pensando en algún uso.

En la provincia mantenemos, salvados, tres grandes decorados estables, Oasys, Fort Bravo y Western Leone, con un uso principalmente turístico y esporádicos rodajes, sobre todo en el segundo de ellos.

Muchos otros viven sus últimos días o pasaron al olvido hace muchos años.

El Cóndor. Esta gran fortaleza fue construida para el film ‘El Cóndor’ (John Guillermin, 1970), con Lee Van Cleef, Jim Brown y el almeriense de adopción Florencio Amarilla.
Después de aparecer en numerosas películas, -‘Una razón para vivir y una para morir’, (Tonino Valerii, 1972), con James Coburn y Telly Savallas, ‘Marchar o morir’ (Dick Richards, 1977), con Gene Hackman y Catherine Deneuve, ‘Conan, el bárbaro’ (John Milius, 1981), con Arnold Schwarzenegger y James Earl Jones, entre otras, su última remodelación, para la película ‘Honolulu Baby’ (Mauricio Nichetti, 2001), dio
paso al abandono, con todo el muro perimetral desaparecido, torres a punto de caer y un estado de ruina generalizado. Situado en una finca privada de caza, el acceso está prohibido, tanto por el cierre de caminos como por el peligro que supone caminar junto a sus pocos muros en pie.



El poblado Nueva Frontera en 'Directos al infierno' (Alex Cox, 1986)


Poblado de Nueva Frontera. Muy cerca de El Cóndor, cuando la A-92 empieza a subir hacia Gérgal, ya es difícil ver, a la izquierda, algún resto de muro de este poblado de adobe que tenía una airosa iglesia. ‘Charlie-One-Eye’ (Don Chaffey, 1973), ‘Caballos salvajes’ (John Sturges, 1973), con Charles Bronson y Jill Ireland,
y ‘Directos al infierno’ (Alex Cox, 1987), con Joe Strummer y Courtney Cox, son algunos de los títulos que utilizaron este decorado, hoy prácticamente desaparecido.


Patio del Cortijo del Fraile
Cortijo del Fraile. Un lugar con innumerables valores culturales, por cuya recuperación, hoy ya casi diríamos reconstrucción, claman numerosos colectivos culturales de Almería, también guarda una valiosa relación con el cine. Para el gran maestro italiano Sergio Leone fue un escenario fijo –‘La muerte tenía un precio’ (1965), ‘El bueno, el feo y el malo’ (1966), ‘Agáchate, maldito’ (1970)-,  y otros muchos títulos como ‘Yo soy la revolución’ (Damiano Damiani, 1966), ‘La lengua asesina’ (Alberto Sciamma, 1996), ‘El Coyote’ (Mario Camus, 1997), con actores como Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Robert Englund y José Coronado, lo inmortalizaron en el celuloide. Hace solo tres años la exitosa serie de televisión ‘Los hombres de Paco’ rodaba en el interior de la capilla la boda de los protagonistas, lo que produjo una gran repercusión mediática y una importante afluencia de seguidores para conocer el lugar.

El Chorrillo. Este paraje, al pie de Sierra Alhamilla, con una marcada apariencia oriental, que fue estación del ferrocarril minero entre esta sierra y la capital, es en los últimos años lugar de juegos de aficionados al paintball, lo que está deteriorando a gran velocidad un entorno que hace pocos años servía para representar Afganistán en ‘Hermanos’ (Susanne Bier, 2004) o las tierras bíblicas de Galilea en ‘The gospel of John’ (Philip Saville, 2003). La aspiración de hacer llegar aquí una vía verde desde Pechina o Almería posiblemente choque con las pretensiones de los propietarios de urbanizar la zona en un futuro.

Planta Denver. Las instalaciones de cianuración de las minas de oro de Rodalquilar han albergado algunos de los más impresionantes decorados construidos en Almería. Sus torres, plataformas y depósitos fueron un orfanato en ‘Guerreros del sol’ (Alan Johnson, 1986) y un imponente castillo con su aldea a los pies en la Inglaterra medieval en ‘El misterio de Wells’ (Paul McGuigan, 2003), ésta última con actores tan conocidos como Willen Dafoe y Vincent Cassel. Durante el rodaje, Rodalquilar recibía a una multitud de curiosos para admirar aquel espectacular decorado, pero finalmente se volvió a perder la oportunidad de conservar un evidente  foco de atracción y todo fue derribado al terminar.
Al contrario que otros de los citados, que se sitúan en propiedades privadas, la planta Denver está abierta a cualquier caminante curioso, pero es tal su estado de deterioro que incluso es desaconsejable pasear por sus escaleras y plantas por el peligro que entraña.

Son los ejemplos más relevantes de una historia negra, bochornosa. Almería ha sido el plató natural más importante de Europa y no tiene casi nada que ofrecer, más allá de los paisajes, a quien nos visita.

Fuente central del poblado Mimbrero
Han sido muchos los decorados desmontados al terminar las producciones pero algunos
quedaron en pie y han sido el tiempo y el olvido los que los han llevado a la desaparición. Ubicados en fincas privadas, solo hubiese sido necesaria la voluntad de las instituciones públicas de establecer unos convenios con los propietarios para garantizar una mínima conservación.
Esto habría propiciado que rutas de senderismo, temáticas, muy en boga actualmente, hubieran podido recorrer, para admiración de todos, lugares hoy casi olvidados como el poblado Mimbrero‘Que viene Valdez (Edwin Sherin, 1970), con el gran Burt Lancaster-, el Fuerte Gobi – ‘La quebrada del diablo’ (Burt Kennedy/Niska Fulgozi, 1970) o que el oasis de Rambla Viciana, conocido como de Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), estuviera más cuidado, pues éste sí es visitado por las cada vez más frecuentes rutas de senderismo con el cine como hilo conductor.

Todo es nuestro patrimonio, paisaje natural, decorados y edificios históricos, y nuestros gobernantes tienen la obligación de protegerlo, conservarlo y divulgar su importancia y significación en la historia de Almería.


Versión en papel publicada en el Diario de Almería del domingo 3 de julio de 2011 por la periodista Mª Victoria Revilla






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