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20 de marzo de 2024

Decorados efímeros y turismo de cine, el eterno debate

 Se conoce como arquitectura efímera el arte o técnica de proyectar y construir edificios que son pasajeros, que duran poco, y se caracterizan especialmente por la poca calidad de sus materiales.


La finalización del rodaje de la serie francesa 'Zorro' y el derribo, pocos días después, de los espectaculares decorados construidos en el paraje de El Chorrillo, Pechina, ha encontrado una fuerte oposición entre cinéfilos y aficionados al turismo de cine.
Indudablemente, la desaparición de estos decorados es una mala noticia, pero más que unirnos a las quejas, demostraciones de indignación y hasta señalamiento de culpables, casos como este nos deben llevar en primer lugar a formularnos una extensa lista de preguntas cuya respuesta no es nada fácil. De ahí que sea un tema tan complicado y controvertido.

En este caso, como en otros similares acontecidos en esta tierra de cine, nos dejamos llevar por lo sentimental y deseable, sin pararnos a plantearnos numerosas cuestiones. Estos decorados, como la mayoría, han sido construidos en una finca privada. ¿Beneficia en algo a los propietarios la conservación de los decorados? ¿Quién soportaría los supuestos gastos de conservación y vigilancia? ¿Quién sería responsable de daños o accidentes que hipotéticamente sufrieran los visitantes de los decorados?. Y en el ámbito institucional, ¿obtendría algún beneficio por las visitas el municipio en el que están enclavados los decorados? ¿Quién regularía y controlaría el acceso a la finca -privada-?
Los decorados de 'Zorro', además, son de un mayor volumen y altura que otros cercanos con los que inevitablemente comparamos este caso. Esta particularidad los hace aún más proclives al deterioro por agentes meteorológicos (viento, lluvia). Eso, unido al acceso indiscriminado de personas, cinéfilas o no, amantes del turismo de cine o no, y a casos aislados de vandalismo, convierte el lugar seguramente en peligroso pasado un tiempo.


Pero la conservación de unos decorados se ha hecho ya, con evidente éxito, a un centenar de metros de este mismo lugar. Así es, en diciembre de 2013 nos sorprendió a todos que tras el rodaje de 'Exodus: dioses y reyes' (Ridley Scott, 2014) arrasaran con todos los decorados construidos excepto con el pequeño gueto, que tantas alegrías nos ha dado echando la vista diez años atrás. El gueto, que nadie se explica por qué dejaron en pie, ha visto desfilar por su calles producciones como 'Juego de tronos' (T6, 2016), la peculiar trilogía bíblica de Brandariz, 'Brussel' (2017), numerosos programas de televisión, videoclips musicales o las más recientes 'Camino a Belén' (Adam Anders, 2023) y 'Zorro' (estreno a final de 2024).


Pero entre rodaje y rodaje, el gueto ha sufrido periodos de completo abandono y ruina, como vemos en estas imágenes de mayo y diciembre de 2019.


Cada nueva producción ha supuesto un renacer para el gueto, que ha visto remozadas sus casas y calles y se reinventa para una nueva etapa de subsistencia. El último impulso, con la serie 'Zorro'.


Almería tiene la suerte de haber consolidado en el tiempo varios decorados, que también eran "efímeros" en su nacimiento por su forma de construcción. Salvados por la continuidad de rodajes y por la explotación turística, y gracias también al empeño de sus propietarios, hoy seguimos disfrutando de los poblados Oasys-Minihollywood, Fort Bravo y Western Leone, algo que no pueden decir en Madrid o en Cataluña. Pero muchos, muchos otros no corrieron igual suerte y terminaron desapareciendo. Todos conocemos casos como las ruinas del Poblado Mimbrero, que ahí siguen por estar en un lugar muy aislado; varios fuertes que finalmente fueron desmontados; el poblado Nueva Frontera, cuyos dueños acabaron por echar abajo para evitar continuas incursiones a su finca de jugadores de paintball; el imponente castillo de 'El misterio de Wells' (2003), que quiso comprar una empresa pero Medio Ambiente lo impidió, o la fortaleza El Cóndor, que después de su última cita con el cine, 'Honolulu Baby' (2001) no deja de venirse abajo paulatinamente y hoy solo es una peligrosa ruina. Ojalá no fuera así pero los dueños de El Cóndor no tienen ningún interés turístico ni cinematográfico. 


¿Volvemos al modélico ejemplo del superviviente gueto de 'Exodus'? ¿Por qué no iba a ocurrir lo mismo con los bonitos edificios que han construido para 'Zorro'? Sencillamente, porque nadie nos puede garantizar que antes de que las paredes del ayuntamiento o del casino empezaran a amenazar con caerse -o caerle encima a alguien- vaya a venir algún nuevo rodaje al que le interesen, que los utilice como están o modificados.

Podemos acusar de falta de visión turística a los dueños de la finca El Chorrillo, al ayuntamiento de Pechina, a la Diputación de Almería, pero lo evidente en este caso es que los propietarios de El Chorrillo se han quitado de encima un problema. La enorme finca en la que se sitúan las históricas casas de El Chorrillo, que fueron estación de tren minero a comienzos del siglo XX, tiene un proyecto urbanístico desde hace unos tres lustros y, con este plan libre ya de complicaciones judiciales, está en venta a la espera de inversores que transformarían totalmente el lugar. Aunque su historia cinematográfica viene desde muchos años antes, el boom de importantes rodajes que siguió a 'Exodus' no confunde ni mucho menos el verdadero objetivo de la propiedad: vender para que se urbanice. 

Aquí os dejamos un artículo de Manuel León en La Voz de Almería, de octubre de 2022. La finca sigue en venta.


Este caso de los decorados de 'Zorro' tiene el agravante de que prácticamente no ha dado tiempo a los aficionados a ver los decorados. El rodaje terminó un jueves y al día siguiente ya se estaba retirando todo el atrezzo y el lunes comenzaban los derribos. Menos de una semana después no queda nada de los edificios. 
Dejando de un lado lo visceral y la búsqueda de culpables, solo se nos ocurre, desde la coherencia, una solución intermedia que quizás valga para futuros casos similares, que ojalá abunden. Se trataría de un intento de convenio temporal entre la Diputación de Almería (Filming Almería, turismo Costa de Almería) y los propietarios, para hacerse cargo del acceso y vigilancia durante unas semanas y así permitir la contemplación de los decorados a centenares de personas, que acudirían sin duda, del mismo modo que tantísimas personas han visitado el gueto de 'Exodus' y 'Juego de tronos'. 

¿Solución temporal y después el inevitable derribo? Mejor eso que nada.

Para terminar, os dejamos con otros dos videos. Uno para la posteridad, con vistas y detalles de los decorados, tanto junto a las casas de El Chorrillo como en el gueto. El otro, para el olvido, grabado durante una de las jornadas de trabajos de derribo. En este último se puede comprobar la fragilidad de los materiales que recubren los armazones de hierro. 

Ojalá aprendamos para el futuro, poniendo interés de su parte unos y otros.






3 de julio de 2011

Las huellas perdidas del cine en Almería

Este verano se cumplirán sesenta años del primer rodaje en Almería (La llamada de África, César F. Ardavín) y, ¿qué nos queda en Almería de tantísimos años de idilio con el séptimo arte?
Nos queda demasiada ignorancia sobre estos sesenta años de historia, tanto a nivel de calle como en las instituciones que ahora apuestan abiertamente por el cine en su vertiente de fuerte dinamizador turístico y a duras penas encuentran cómo canalizar tanto potencial.

Almería ha dejado perder gran parte de su patrimonio cinematográfico, y aún lo vemos caer en estos días, con su destrucción total, como en el caso de las cuevas de Conan o con una lenta y agónica ruina en edificios con un alto valor histórico y etnográfico, ahora abandonados.

¿Qué podemos mostrar a los turistas? 
¿Qué encierra realmente esa expresión tan repetida últimamente de ‘Almería de cine’?

Por desgracia, nunca se han cuidado edificios o entornos urbanos que fueron escenarios destacados en la filmografía almeriense; nunca se ha tenido esa visión de futuro pensando en el turismo de cine. Pero es que Almería también dilapidó cualquier recuerdo del cine, como los numerosos restos de atrezzo que envejecían en almacenes hasta terminar desapareciendo.
Hoy tenemos una Casa del cine, un museo casi único en su género en España, pero ¿qué nos ofrece? Básicamente tecnología, porque salvando el entrañable homenaje a José Galera Balazote, ‘El Habichuela’, con sus pertenencias expuestas en una vitrina, hay poco más que ofrecer al visitante, sólo imágenes que ni siquiera permiten comprender en su totalidad qué fue aquel fenómeno para Almería. Todo se perdió. Urge la puesta en marcha de un centro de documentación que recupere los testimonios gráficos y objetos en manos de particulares que fueron protagonistas locales de aquella maravillosa aventura. Hay que dar vida a la Casa del Cine e involucrar en ella a la sociedad almeriense, o seguirá siendo tan desconocida como lo son estos sesenta años de historia para casi todos nuestros paisanos.
Sin ese esfuerzo, perderemos también nuestra memoria.
Únicamente el empeño de unos pocos investigadores locales ha mantenido vivo el recuerdo de tantos escenarios, conocidos mundialmente pero casi ignorados en nuestra propia ciudad y provincia.

La era en 2005
Con las excepciones de casos modélicos, como el cortijo El Sotillo, en San José, que fue escenario del primer western de Sergio Leone (Por un puñado de dólares, 1964), y que hoy, reconvertido en hotel, mantiene la misma estructura arquitectónica e incluso recuerda en su interior su participación en el cine, o la excepcional adecuación que ha realizado el Plan Turístico del Ayuntamiento de Níjar en la pedanía de Los Albaricoques (La muerte tenía un precio, Sergio Leone, 1965) con la reconstrucción de su famosa era o la señalización de sus calles, lo habitual es todo lo contrario: la ignorancia y el abandono.


La era del duelo final, hoy
En Almería capital, el cortijo Góngora, en La Molineta, que fue Villa Pedecaris en ‘El viento y el león’ (John Milius, 1975), con Sean Connery y Candice Bergen como estrellas protagonistas, sobrevive a los ataques de vándalos y a la ruina mientras sus dueños o el Ayuntamiento deciden una futura recuperación pensando en algún uso.

En la provincia mantenemos, salvados, tres grandes decorados estables, Oasys, Fort Bravo y Western Leone, con un uso principalmente turístico y esporádicos rodajes, sobre todo en el segundo de ellos.

Muchos otros viven sus últimos días o pasaron al olvido hace muchos años.

El Cóndor. Esta gran fortaleza fue construida para el film ‘El Cóndor’ (John Guillermin, 1970), con Lee Van Cleef, Jim Brown y el almeriense de adopción Florencio Amarilla.
Después de aparecer en numerosas películas, -‘Una razón para vivir y una para morir’, (Tonino Valerii, 1972), con James Coburn y Telly Savallas, ‘Marchar o morir’ (Dick Richards, 1977), con Gene Hackman y Catherine Deneuve, ‘Conan, el bárbaro’ (John Milius, 1981), con Arnold Schwarzenegger y James Earl Jones, entre otras, su última remodelación, para la película ‘Honolulu Baby’ (Mauricio Nichetti, 2001), dio
paso al abandono, con todo el muro perimetral desaparecido, torres a punto de caer y un estado de ruina generalizado. Situado en una finca privada de caza, el acceso está prohibido, tanto por el cierre de caminos como por el peligro que supone caminar junto a sus pocos muros en pie.



El poblado Nueva Frontera en 'Directos al infierno' (Alex Cox, 1986)


Poblado de Nueva Frontera. Muy cerca de El Cóndor, cuando la A-92 empieza a subir hacia Gérgal, ya es difícil ver, a la izquierda, algún resto de muro de este poblado de adobe que tenía una airosa iglesia. ‘Charlie-One-Eye’ (Don Chaffey, 1973), ‘Caballos salvajes’ (John Sturges, 1973), con Charles Bronson y Jill Ireland,
y ‘Directos al infierno’ (Alex Cox, 1987), con Joe Strummer y Courtney Cox, son algunos de los títulos que utilizaron este decorado, hoy prácticamente desaparecido.


Patio del Cortijo del Fraile
Cortijo del Fraile. Un lugar con innumerables valores culturales, por cuya recuperación, hoy ya casi diríamos reconstrucción, claman numerosos colectivos culturales de Almería, también guarda una valiosa relación con el cine. Para el gran maestro italiano Sergio Leone fue un escenario fijo –‘La muerte tenía un precio’ (1965), ‘El bueno, el feo y el malo’ (1966), ‘Agáchate, maldito’ (1970)-,  y otros muchos títulos como ‘Yo soy la revolución’ (Damiano Damiani, 1966), ‘La lengua asesina’ (Alberto Sciamma, 1996), ‘El Coyote’ (Mario Camus, 1997), con actores como Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Robert Englund y José Coronado, lo inmortalizaron en el celuloide. Hace solo tres años la exitosa serie de televisión ‘Los hombres de Paco’ rodaba en el interior de la capilla la boda de los protagonistas, lo que produjo una gran repercusión mediática y una importante afluencia de seguidores para conocer el lugar.

El Chorrillo. Este paraje, al pie de Sierra Alhamilla, con una marcada apariencia oriental, que fue estación del ferrocarril minero entre esta sierra y la capital, es en los últimos años lugar de juegos de aficionados al paintball, lo que está deteriorando a gran velocidad un entorno que hace pocos años servía para representar Afganistán en ‘Hermanos’ (Susanne Bier, 2004) o las tierras bíblicas de Galilea en ‘The gospel of John’ (Philip Saville, 2003). La aspiración de hacer llegar aquí una vía verde desde Pechina o Almería posiblemente choque con las pretensiones de los propietarios de urbanizar la zona en un futuro.

Planta Denver. Las instalaciones de cianuración de las minas de oro de Rodalquilar han albergado algunos de los más impresionantes decorados construidos en Almería. Sus torres, plataformas y depósitos fueron un orfanato en ‘Guerreros del sol’ (Alan Johnson, 1986) y un imponente castillo con su aldea a los pies en la Inglaterra medieval en ‘El misterio de Wells’ (Paul McGuigan, 2003), ésta última con actores tan conocidos como Willen Dafoe y Vincent Cassel. Durante el rodaje, Rodalquilar recibía a una multitud de curiosos para admirar aquel espectacular decorado, pero finalmente se volvió a perder la oportunidad de conservar un evidente  foco de atracción y todo fue derribado al terminar.
Al contrario que otros de los citados, que se sitúan en propiedades privadas, la planta Denver está abierta a cualquier caminante curioso, pero es tal su estado de deterioro que incluso es desaconsejable pasear por sus escaleras y plantas por el peligro que entraña.

Son los ejemplos más relevantes de una historia negra, bochornosa. Almería ha sido el plató natural más importante de Europa y no tiene casi nada que ofrecer, más allá de los paisajes, a quien nos visita.

Fuente central del poblado Mimbrero
Han sido muchos los decorados desmontados al terminar las producciones pero algunos
quedaron en pie y han sido el tiempo y el olvido los que los han llevado a la desaparición. Ubicados en fincas privadas, solo hubiese sido necesaria la voluntad de las instituciones públicas de establecer unos convenios con los propietarios para garantizar una mínima conservación.
Esto habría propiciado que rutas de senderismo, temáticas, muy en boga actualmente, hubieran podido recorrer, para admiración de todos, lugares hoy casi olvidados como el poblado Mimbrero‘Que viene Valdez (Edwin Sherin, 1970), con el gran Burt Lancaster-, el Fuerte Gobi – ‘La quebrada del diablo’ (Burt Kennedy/Niska Fulgozi, 1970) o que el oasis de Rambla Viciana, conocido como de Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), estuviera más cuidado, pues éste sí es visitado por las cada vez más frecuentes rutas de senderismo con el cine como hilo conductor.

Todo es nuestro patrimonio, paisaje natural, decorados y edificios históricos, y nuestros gobernantes tienen la obligación de protegerlo, conservarlo y divulgar su importancia y significación en la historia de Almería.


Versión en papel publicada en el Diario de Almería del domingo 3 de julio de 2011 por la periodista Mª Victoria Revilla