28 de noviembre de 2012

Omar Sharif: Sherif Ali y Uraz en Almería

El actor egipcio Omar Sharif -nacido Michel Demitri Shalhoub- entró por la puerta grande en el panorama cinematográfico internacional -fue su primera película fuera de Egipto- siendo nominado al Oscar al Mejor Actor Secundario por su papel de 'Sherif Ali' en la gran producción 'Lawrence de Arabia' (David Lean, 1962). Amigo del enigmático oficial británico encarnado por Peter O'Toole, ambos ponen toda su alma en la campaña de apoyo a los árabes contra los turcos.
Omar Sharif pudo conocer aquella Almería provinciana de la primavera de 1962, inmersa en una actividad febril, con gran cantidad de profesionales y transportistas dedicados en cuerpo y alma a aquel gran rodaje que catapultaría nuestra tierra a un lugar de honor en la historia del séptimo arte.
Omar Sharif - Sherif Ali- en el oasis de Rambla Viciana, Tabernas
La capital y sus alrededores, la playa del Algarrobico en Carboneras, las dunas de Las Amoladeras y el desierto de Tabernas mantuvieron el altísimo nivel de lo rodado en Jordania, dando lugar ambas a la admiración de la crítica con frases como "desierto pálido de oro", "plácido mar gris seda" (Carboneras) o "El sol, naranja y sangre, que se levanta al filo de una duna; las tormentas de arena, [...], los colores del calor. [...] la primera vez que el cine comunica el éxtasis" (Sunday Times) 

Convertido ya en una primera figura mundial, especialmente por su papel protagonista en 'Doctor Zhivago' (David Lean, 1965), y después de una veintena de películas más, Omar Sharif volvía a Almería para ser el afgano Uraz en la superproducción norteamericana 'Orgullo de estirpe' (John Frankenheimer, 1970).
En esta ocasión, nuestras murallas de Jairán simulaban la entrada a Kabul y el desierto de Tabernas, e incluso su castillo, ambientaban esta historia de caballos, pureza de estirpe y rígidos códigos de honor de las tribus nómadas de Afganistán.
Omar Sharif -Uraz- a caballo por la Rambla de Alfaro, Tabernas


El XI Festival Internacional Almería en corto, organizado por la Diputación de Almería, con motivo del 50º aniversario del estreno de 'Lawrence de Arabia', ha rendido homenaje en diciembre de 2012 al actor OMAR SHARIF, con la entrega del premio 'Almería, tierra de cine'. También ha descubierto una estrella con su nombre en el Paseo de las Estrellas que el Ayuntamiento de Almería inició con la del actor afincado en Almería Eduardo Fajardo.








El rodaje de Lawrence, desde dentro

Después de participar en los primeros rodajes en Almería -'Ojo por ojo', 'Tierra brutal'- y gracias a tener su "carné profesional" por estas tempranas experiencias cinematográficas y otras muchas teatrales desde niño, un joven almeriense de 16 años fue llamado en cuanto llegaron a Almería las huestes de la gran producción 'Lawrence de Arabia'.
Paco Carrión entró a desempeñar el trabajo de ayudante personal de los artistas y otros técnicos de la productora (casi todos ellos ingleses y americanos), estando en contacto directo con todos los protagonistas, con el productor Sam Spiegel, cuando aparecía por el rodaje, y con el director David Lean.

Paco Carrión, en el centro, con otros miembros de Almeriacine
Por exigencias de la productora, llevaba como uniforme camisa blanca, pantalón azul y zapatos negros, en pleno desierto, estando a la órdenes del supervisor general Mr. Roger y del cocinero jefe Mr. Smith. 
Un buen día, Mr. Roger le habló al director del parecido de Paco con los dos jóvenes actores que aparecían como criados de Lawrence. Y así fue como pasó a ser 'doble' de esos dos actores además de 'camarero de los artistas'. En una escena en la que 'Farraj', papel interpretado por Michel Ray, llega a una aldea abandonada detrás de Lawrence o en otra en la que cae rodando por una duna, Paco Carrión dobló al acompañante de Lawrence, además de posar a pleno sol -como doble de luces- mientras ellos descansaban a la sombra. La primera escena citada se rodó en un descampado en el que solo había alacranes, aproximadamente donde ahora está la gasolinera de Retamar. Allí pudo comprobar cómo los técnicos lograban un gran vendaval de polvo y arena con unos grandes ventiladores de dos aspas de madera o cómo movían con hilos las puertas que no dejaban de dar portazos.

Como asistente de Peter O'Toole, son muchas las anécdotas y excentricidades que pudo presenciar. Peter O'Toole era un alcohólico declarado; por la mañana temprano había que llevarle a su caravana una botella de ginebra, que era casi su desayuno, pues comía poco. David Lean comentó en alguna ocasión que había que esperar a que estuviera algo borracho, pues era entonces cuando mejor interpretaba la escena. En una ocasión fueron a buscarle para una escena y no aparecía por ningún sitio. Finalmente lo encontraron en una carpa que servía de comedor general...¡ahorcado!, con la cara blanca...Todo el equipo se quedó sin respiración hasta que Peter rompió a reir a carcajadas, lo descolgaron y David Lean se lo llevó a su tienda, no de muy buen humor.
A veces había que repetir alguna escena por culpa de Peter, por sus cambios de humor, su divismo y extravagancias. En una ocasión, Anthony Quinn se enfadó muchísimo y abandonó el lugar de rodaje durante varios días, alegando que no estaba dispuesto a repetir escenas por culpa de 'un niño malcriado'.


Anthony Quinn no era una persona muy agradable con los demás miembros del equipo. Se pasaba el tiempo libre con su inseparable tablero de damas y ajedrez, jugando con otros actores o con su mujer, Jolanda Addolori, una actriz italiana guapísima y muy simpática. Mr. Quinn no sabía montar bien a caballo y se puede observar cómo cada vez que sube o baja hay algún árabe esperando para sujetárselo. En una de las tomas del ataque al tren se le encabritó su caballo y lo tiró al suelo. Se paró el rodaje con la lógica preocupación por su salud pero también por su enojo, echando la culpa al caballo y pidiendo que se lo cambiaran. Se vanagloriaba de no causar nunca una repetición de escena.
El maquillaje de su personaje -Auda Abu Tayi- era el más impresionante, ya que se empleaban cada día más de dos horas para colocarle la barba y esa nariz aguileña, además de los retoques entre escena y escena. 
También era fantástico el maquillaje de Peter O'Toole y de otros artistas con cara y manos llenas de arena del desierto. Se hacía con un soplador; cerraban los ojos y les lanzaban el polvo a la cara, con unos resultados que a la vista están en la película.
Los primeros planos de Peter/Lawrence subido en camello se hacían con el actor en una especie de arnés simulando el asiento, construido encima de un coche; los de efectos especiales lo movían desde abajo para conseguir la sensación del vaivén al andar del camello. Resulta espectacular contemplar el efecto final, totalmente realista, en la película.


Extractos de "Recuerdos de 'Lawrence de Arabia", de Francisco Carrión Galera.
Paco Carrión es miembro del grupo Almeriacine desde 2006

3 de octubre de 2012

En busca de Lawrence


Cuando se cumplen 50 años del rodaje de 'Lawrence de Arabia' (David Lean, 1962) es buen momento para recordar la participación del grupo Almeriacine en las jornadas, organizadas por CINEAL, que se celebraron en agosto de 2006 para homenajear esta obra maestra del cine.

Desde la rambla de Alfaro, donde las tropas árabes, bajo el mando de Lawrence, esperan el momento de atacar Aqaba, hasta el paraje de Las Salinillas, donde se rodó la entrevista de un periodista al coronel que encarnaba Peter O'Toole, el desierto de Tabernas acogía a esta expedición de cinéfilos sin ninguna concesión, pues alcanzamos 40º mientras visitábamos el oasis de rambla Viciana.


Por la tarde, fueron las dunas de Cabo de Gata, en Las Amoladeras, las que nos permitieron imaginar el entorno, hoy muy cambiado, en el que se tendió una línea férrea de 2,5 kms. Alli se rodó una de las escenas más espectaculares de la película, la voladura de un tren compuesto por una locomotora y once vagones..


Mucho más amables, climatológicamente hablando, fueron los escenarios recorridos el segundo día de jornadas Lawrence.
En un aún ruinoso cortijo Romero -hoy flamante Casa del Cine de Almería- el periodista Javier Adolfo Iglesias y el historiador Francisco Verdegay nos contaban de forma apasionada tanto el proceso de investigación que llevó al primero de ellos a identificar aquel lugar como el que ocuparon John Lennon y otros artistas a su paso por Almería como la reconstrucción histórica que ha realizado el segundo de los acontecimientos alrededor de la casa y la familia que la construyó. Precisamente, el productor de 'Lawrence de Arabia', Sam Spiegel, fue uno de los ilustres moradores de esta suntuosa villa.



El colofón de este homenaje a Lawrence de Arabia tendría lugar, como no, en Carboneras.
La desembocadura del río Alías, en la playa del Algarrobico, albergó la espectacular ciudad de Aqaba: 300 edificios, cuatro cañones enormes, 70 tiendas de campaña, palmeras...para conformar uno de los más grandiosos decorados construídos en Almería y para albergar escenas que figuran con mayúsculas en la historia del cine.
El director de atrezzo de la película, Eddie Fowlie, se quedó a vivir en Carboneras, fundando en su casa junto a la playa el hotel El Dorado, aún repleto de recuerdos y mobiliario de otras grandes películas en las que trabajó.
Eddie Fowlie nos recibió después del almuerzo en el salón principal del hotel. Imposible un final mejor que aquella charla-coloquio en la que Eddie contestó a todas las preguntas y nos regaló anécdotas e interioridades del rodaje.


También almerienses que trabajaron en el rodaje nos transmitieron sus vivencias; como Paco Carrión...pero esa es otra historia -muy cercana-.                                                                             

24 de septiembre de 2012

El cine, nuestra memoria

Además de su valor cinematográfico, las películas rodadas en Almería nos proporcionan un valiosísimo banco de imágenes, en muchos casos irrepetibles, fijándonos la memoria de tantos y tantos lugares que han cambiado mucho con el paso del tiempo.

Almería capital, San José, Cabo de Gata, El Pozo de los Frailes

Ante una realidad tan triste como la que presenta hoy en día el ruinoso Cortijo del Fraile, resulta un privilegio -y a la vez descorazonador- contemplarlo en un magnífico estado durante gran parte del metraje de 'La muerte tenía un precio' (1965). 
El cine nos regala estampas maravillosas de pueblos con una rica e impecable arquitectura popular que hace casi medio siglo servían para recrear historias en lugares remotos. Polopos en 'Caza implacable' (1971), Lucainena de las Torres en 'Las pistolas no discuten' (1964), una incipiente San José en 'Por un puñado de dólares' (1964) o San Miguel de Cabo de Gata en 'El sabor de la venganza' (1963) son una mínima representación.

Las Negras en 'Los gallos de la madrugada' (1970)





También Almería capital fue escenario protagonista muchas veces gracias al cine y eso nos ha permitido conservar la imagen de algunos de sus emblemas tal y como fueron y, por desgracia, no hemos sabido conservar. El entorno de la Plaza Vieja, el antiguo barrio de las Perchas, el Mesón Gitano, la Plaza de la Catedral o la Chanca, como eran en los años sesenta, gracias a 'Duffy' (1968), 'Mando perdido' (1966) y  tantísimas producciones reconocidas internacionalmente.

Estos videos nos recuerdan aquella Almería horizontal y aquellos pueblos y cortijos atrasados, de vida tan dura y difícil, pero capaces de  albergar aventuras que transcurrían en medio mundo, con paisanos que acogieron con los brazos abiertos a las gentes del cine y fueron artífices, junto con nuestro paisaje y arquitectura, de aquella magia irrepetible del Hollywood europeo.


                                         


                                           


12 de agosto de 2012

'Tarantino hubiera colocado de nuevo a Almería en el mapa'

Entrevista para La Voz de Almería

¿Ante qué piedra, de qué escena, de qué película se ha llegado a usted a emocionar más? 
Han sido muchas pero, por citar una reciente, este pasado enero nos encontramos, en un lugar con una espectacular vista sobre el desierto almeriense, tres grandes piedras que sirvieron de escondite a Harrison Ford y Sean Connery mientras veían venir un tanque por la rambla Indalecio, en 'Indiana Jones y la última cruzada'.

¿Qué película no rodada en Almería hubiera hecho aqui?

Podría nombrar un montón de clásicos del cine, pero preferiría poder decir que se han rodado aquí escenas de 'Django unchained', el último film de Quentin Tarantino, aún sin estrenar. Eso habría colocado de nuevo a Almería en el mapa y quizás hubiera resurgido la industria del cine.

¿Qué le parece el próximo homenaje a Lawrence de Arabia?

Estoy expectante. La situación no está para traer a grandes estrellas, de la categoría de Peter O'Toole u Omar Shariff, y las localizaciones en Almería están demasiado cambiadas. Ya es hora de empezar a poner estatuas de personajes de cine en Almería: Lawrence sería un gran comienzo. Quizás también se debería hacer algún guiño a la magnífica banda sonora, algo bastante olvidado en nuestro 'Almería en corto' y que podría haber dado mucho juego todos estos años. La OCAL interpretó muy bien 'Lawrence' el año pasado.

¿En qué película rodada en Almería metería usted a los políticos almerienses?

jajaja, ésta es buena. 'Mercenarios sin gloria' (André de Toth, 1968). Históricamente, ninguno hizo el suficiente esfuerzo para dotar a Almería de un tejido industrial cinematográfico completo (estudios) que ofrecer a los equipos de rodaje. Por eso no hemos pasado nunca de ser un gran plató natural y nada más. Aún hoy, se les llena la boca con la expresión 'Almería, tierra de cine', pero siguen sin preocuparse de que se venda al exterior una oferta de profesionales y decorados coordinada y regulada; ni siquiera en el aspecto tan en boga de 'Cine y Turismo' damos pasos definitivos y nos vamos quedando a medias (Casa del Cine, Paseo de las estrellas)
Echamos la vista atrás y hay políticos suficientes, repitiendo comportamientos, para completar el reparto de otros títulos, como 'Fantasmas en el oeste', 'Delirios de grandeza' o 'Marchar o morir'. Somos dados a mirarnos el ombligo de la historia pero no a luchar por competir con otros destinos de rodajes que nos ganan la partida hace años.

¿Está ya perdida la cueva de Conan? 
 
Tan perdida como el cortijo del Fraile o el fuerte El Cóndor. Pero las cuevas llevaban veinte años o más abandonadas en un entorno deprimente. El problema es que nunca se ha hecho una apuesta integral en favor de los decorados y su mantenimiento y potencial turístico. Quizás las cuevas al final se salven dentro de un parque de la Molineta que muchos anhelamos.


Usted y su compañero Juan Jesús López son veteranos en la promoción del cine por internet, ¿cuál es la propuesta o petición más curiosa que hayan recibido sobre el cine de Almería?

Curiosa, ambiciosa, casi una locura, fue la propuesta de la asociación ANDA de representar películas rodadas en Almería en sus propios escenarios, con los niños de ANDA y personajes famosos del cine y la televisión. Nosotros los asesoramos en el apartado cinematográfico y de localizaciones y toda la familia de ANDA nos contagió un entusiasmo y una ilusión que se plasmaron en su calendario solidario 2012.



¿A qué director o estrella y por qué le gustaría ver en el próximo festival?

Por merecimientos, por títulos y categoría de lo rodado aquí, sin duda, Sean Connery. Como sabemos que no puede ser...traería al actor cubano Tomas Milian, que protagonizó algunos de los westerns 
europeos más emblemáticos y que hace unos años en un documental de Canal Sur hacía gala de su admiración por nuestra tierra, hablando de Almería como el lugar en el que le gustaría retirarse.

Descríbame su escena y escenario preferido de todo lo rodado en Almería

Aquí no me caben dudas. Desde siempre, el duelo final de 'La muerte tenía un precio' (Sergio Leone, 1965) en la era de Los Albaricoques. Bueno, en realidad, la película completa...





Publicada en La Voz de Almería el 12.08.12




8 de agosto de 2012

Un chileno en el 'far west' almeriense

Para narrar el episodio vivido en tierras almerienses, tan solo me motivan la emoción y la añoranza de haber visitado, en forma fugaz, un lugar que ya es parte indeleble de las múltiples leyendas que se han forjado a la sombra del cine.
[...] Y así llegamos hasta Los Albaricoques. Confieso que cuando me bajé del vehículo y el del taxi se marchó, pasé   a convertirme de verdad en el  personaje incógnito que arriba en solitario al pueblo (aludiendo a los westerns… se entiende).

Ingreso al Hostal Alba y al girar no puedo evitar una vitrina de vidrio donde se destaca un colt Navy (reproducción al parecer), un reloj de bolsillo con la imagen de la hermana de Mortimer y, en la pared algunos fotogramas de “La muerte tenía un precio”. Creo que estoy en el lugar correcto, vuelvo a pensar en silencio mientras empujo la puerta que me saca al exterior y… me pongo a observar los cerros que se emplazan a la distancia… Por extraño que parezca, no hay sentimientos de nostalgia, todo me parece normal... todo me parece sin misterio… Será porque soy…  ¿El forastero?  No sé cuánto tiempo he estado allí porque casi no pienso en nada… sólo me dedico a observar… En breve me encuentro frente a la calle Clint Eastwood y reconozco a qué locación corresponde en la película de Leone, además que en la esquina han dispuesto un letrero vidriado con  una escena de cómo se ve en el film y algunas leyendas alusivas.

Entonces comienzo lentamente a transitar al compás de la música de Morricone (que mi imaginación aporta) La realidad se entremezcla con la ficción y más puede la magia del cine que el trabajo de elaboración pues… no se me pasa por ningún lado imaginarme las cámaras y todo el aparataje utilizado mientras filmaban. Al llegar al fondo un nuevo letrero y mi mente que se dispara buscando ángulos, y partes que el tiempo o los habitantes no hayan modificado… Por supuesto el pueblo es un poco más pequeño y seguramente la diversidad de lentes utilizados hizo lo suyo ante los requerimientos del director. La entrada trasera al pueblo (por donde llega el Indio) es fácil de distinguir ya que, aún crecen las pitas al borde de este. A continuación me voy en busca de la otra calle que, se encuentra paralela a esta y que han bautizado como Lee Van Cleef. Es la calle donde el Manco le dispara al árbol y al igual que la otra corre de este a oeste.

Y luego de pedirle algunas referencias a Manuel, me  marcho en dirección al Cortijo del Fraile. [...] Luego de una hora arribo al Cortijo y lo he reconocido en forma inmediata a la lejanía mientras me acercaba.


Observo un plantío de coles a la izquierda y otro de lechugas a la derecha del camino y, una vez allí, comienzo a buscar los ángulos y las locaciones con más exactitud. Su estado es realmente deplorable y a juzgar por unas fotos que había visto de hace 10 años atrás, estimo que en igual cantidad de tiempo será un montón de ruinas apiladas en el suelo… si es que no se hace algo pronto. En el patio trasero he dado con algunos lugares de los que aparecen en “La muerte tenia un precio” y, por más que lo intento no puedo dar con la pendiente donde el Indio le dispara a Cuchillo. [...] Al cabo de una hora comienzo a desandar el camino; Manuel me ha indicado otra locación (No tenia idea de que era por estos parajes) se trata de ¡La escena de introducción de Lee Van Cleef en “El Bueno, el Feo y el Malo”! la cual se encuentra casi a mitad de camino, en los llanos de doña Francisca para ser exactos.

Cuando venia pasé pero, no estaba seguro si se trataba del lugar correcto, según indicaciones lo único que sobrevive es un monolito que formaba parte del molinillo de agua que Antonio Ruiz hace funcionar mientras monta el burro. El problema es que no cuento con ninguna captura de la escena para comparar el paisaje ¡Diablos… que útil me habría venido uno de esos pequeños reproductores de DVDs!

[...] Y le pido a Manuel que me facilite el revolver de la vitrina para hacerme unas fotos por ahí… a lo que este accede encantado. Aprovecho de preguntarle también donde esta la esquina con los 4 impactos de balas; de los que me hablo con anterioridad. Sucede que a uno de los tantos turistas que arriban al pueblo, le llamó la atención la ausencia de los orificios dejados en una pared cuando el Manco se parapeta en esta y, como estos no existían… fueron y los hicieron… 



[...] Nuestra próxima parada es el Fort Bravo. Nada más entrar ya me encuentro en otro mundo… en el lejano oeste italiano – almeriense… El poblado es una maravilla porque se me presenta añoso y polvoriento y comienzo a maldecirme por no haber traído el duster, el sombrero tipo vaquero para hacerme unas fotos (por esas cosas del equipaje) pero, lo asumo, Lo primero que se aprecia entrando a mano derecha son fachadas tipo mexicano donde destaca una iglesia, una suerte de plaza con pileta y un jamelgo que mastica sus penas entre las moscas.


Luego me voy por la calle principal hasta el fondo donde se ha de desarrollar el espectáculo. Hay aquí un salón con todas las de la ley y busco alguna buena posición entre el escaso pero, llamativo publico. [...]
La puesta en escena (que no excede los 30 minutos) raya la jocosidad y una vez finalizada se invita a la concurrencia a compartir y tomarse fotos con los especialistas. El salón con puertas batientes es alucinante y, según me explica una señorita que atiende en la barra, mas tarde el show se presenta en el interior. 


Christian en Fort Bravo, Oasys y Lacalahorra
Y allá esta otra vez Tabernas desde lo alto… y las nubes difusas que cubren el cielo… y en mi panorámica… a la distancia, me parece ver un grupo de jinetes cabalgando por una de las ramblas ¿Van detrás de alguien? ¿Acaban de efectuar un asalto…? O… ¿Simplemente huyendo? ¡No! Son los espíritus de todos aquellos que le dieron cuerpo a la leyenda del Western europeo y que ahora ya no están en este plano físico.... ¡Diantres creo que la altura me esta afectando y la realidad se me confunde con la imaginación!

¡Adiós Almería….!  ¡Adiós….!

Extractos del relato de Christian Muñoz (Valparaíso/Viña del Mar, Chile) después de su visita por los lugares del cine de Almería y Granada.
Christian es miembro de Almeriacine desde el año 2006

15 de julio de 2012

Fuente de San Antonio

En la zona del Ricaveral, olvidada y casi oculta en una curva, se converva a duras penas una localización del western almeriense, huérfana de historia.



En tiempos tuvo rotulados los títulos de "San Antonio. Nuevo Mexico", según algunas fotos y dibujos de la época en que lucía flamante.

Está en un lugar apartado de otros rodajes western y nadie, que sepamos, ha logrado citar en qué película aparece. Esperemos que algún gran aficionado al spaghetti western arroje luz sobre este pequeño misterio de la historia del cine en Almería.